Archive for septiembre 2011

Los zapatos de Martín
18 septiembre, 2011

Martín tiene unos lindos zapatos. Son de color negro. Están hechos de la mejor piel o al menos eso le dijeron. Le costaron 350 pesos en un mercado cercano a su casa. Los compró hace dos años, tal vez ahora valgan más.

Martín no los usa todos los días. Para el uso diario tiene otros que nunca le han gustado del todo. En cambio para las ocasiones especiales tiene aquellos negros. Los llama sus panteras o los negros de la suerte.

Tiene miedo que se desgasten y no los pueda usar más. Tiene miedo de no contar con ellos en el futuro. Intenta cuidarlos a toda costa. Por ejemplo, cuando los termina de usar los coloca directo en una caja. La caja la mandó confeccionar con el carpintero. Luego de colocarlos dentro de la caja, envuelve ésta con un lienzo rojo. Después la coloca hasta el fondo de su ropero. Los zapatos saldrán de ahí hasta que Martín lo considere necesario. Cuando necesite suerte.

Algunos tienen patas de conejo. Otros tienen zapatos. Unos guardan la suerte en la bolsa del pantalón y otros la colocan al fondo del ropero. –Al final es sólo suerte a la espera de ser utilizada– se dice Martín. Un pensamiento que le provoca esperanza en el presente pero miedo e incertidumbre para el futuro.

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Martín y el deporte
9 septiembre, 2011

Martín buscó por todos lados sus tenis viejos pero no los encontró. Él es un hombre formal. Siempre zapatos y camisa. Odia  todo lo que tenga que ver con lo deportivo. Futbol, tenis, beisbol, basquetbol. Los Juegos Olímpicos, la Copa Mundial de Futbol, la Copa América, Copa Libertadores, Champions League. Ese mundo sudoroso lo aborrece.

Sin embargo, ahora necesita recurrir al deporte. Notó una pequeña panza. Panza de la edad. Panza de sedentario supremo. Quiere salir a correr por las mañanas, por eso busca sus tenis viejos.

Los buscó hasta en el rincón debajo de la cama y no los encontró. Los buscó en el ropero, atrás de la ropa que no usa y no los encontró. En la sala tampoco estaban. En la cocina menos. Hasta echó un ojo a los cables de luz y ni colgados los vio.

Tanta falta le hacen sus tenis. Ya tiene el pants, playera y su reproductor de mp3, mas sin el calzado deportivo no puede salir. Se sienta. Piensa arduamente qué hacer. Así que se quita las pantuflas y se recuesta en la alfombra. La mejor opción son las abdominales:

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…

Martín hace ejercicio, pero aún odia el deporte.

Quince, dieciséis, diecisiete…